Sobre mi

Desde pequeño he estado rodeado de numerosos libros de psicología y astrología, creciendo entre conversaciones donde se profundizaba  sobre la persona y el sentido de la vida. A medida que fui haciéndome mayor, tuve el deseo de investigar sobre la naturaleza de las personas, estudiando así, la Licenciatura de Psicología en la Universidad Autónoma de Barcelona.

Pude aplicar mis conocimientos en el ámbito social trabajando con personas sin hogar en la Cruz Roja y más tarde atendiendo y acompañando a niñ@s, adolescentes y sus familias en situación de riesgo social en la FundaciónGermina. En éste último descubrí cómo de importantes son las primeras etapas de la vida y me animó a ampliar mis conocimientos  cursando el posgrado: “Avances en Terapia Psicoanalítica en niñ@s y adolescentes” en la Universidad de Barcelona. Así fui profundizando en conocimientos y nuevas metodologías en el campo de la educación y procesos de vida, que fui aplicando en mi práctica profesional.

En mi búsqueda constante encontré la Terapia Humanista, una mirada que me permitía enfocar mi trabajo atendiendo el potencial humano y sus posibilidades de desarrollo. Fue entonces cuando me formé en Terapia Gestalt e inicié mis estudios en Trabajo Corporal en el Institut Gestalt. Durante estos años de formación tuve la gran suerte de ser acompañado por terapeutas experimentados con los que he aprendido el arte de la psicoterapia.Seguí conociendo nuevas técnicas como la PNL, Hipnosis Regresiva, Biodescodificación y Terapia de Pareja. En este momento sigo formándome en el programa SAT de Psicoterapia Integrativa y Eneagrama del Dr. Claudio Naranjo que enriquecen mi labor como psicoterapeuta.

Actualmente colaboro como psicoterapeuta en el Centro Psi! de Barcelona y en el Institut Gestalt ofreciendo terapia individual y formación en Terapia Gestalt.


Terapia Individual

En la terapia individual ofrezco un acompañamiento con el objetivo de ampliar la conciencia de ti mismo poniendo la atención en tres áreas fundamentales: la cognitiva, aprendiendo a observar cuál es el diálogo interno, las creencias limitantes, etc; la emocional, tomando contacto con la energía que se mueve en ese momento, en el ahora, observando si es una energía más expansiva como el enfado o la alegría, o más para dentro donde se encuentran la tristeza o el miedo; corporal, en estado de presencia, contactar con los registros que sientes en tu cuerpo para que te permita estar en el presente, a conectar con la emoción y tu necesidad. 

El tomar conciencia de uno mismo, ayuda a darse cuenta de cuales son nuestros automatismos, a reconocer cómo me relaciono conmigo mismo y con los demás. Saber con mayor claridad qué me sucede, qué necesito y satisfacer mi necesidad. Al poner especial atención a estos tres aspectos, nos permite descubrir cuál es mi manera de boicotearme y sentir cómo me perjudica.

Se trata de responsabilizarse de sí mismo, de saber cómo me manejo conmigo mismo y con mi entorno, a reconocer mi vulnerabilidad, mis dificultades, mis potencialidades y escoger de forma consciente sin la influencia del automatismo que te suele acompañar.

Por mi parte te ofrezco un espacio para ayudarte a ser congruente entre lo que piensas, lo que sientes y lo que haces. Encontrar esta coherencia te ayudará a estar mejor contigo mismo, a percibirte en equilibrio. Mi función principal es la de acompañarte en tu autodescubrimiento, ofrecerte indicaciones y una nueva mirada sobre ti mismo, a apreciarte de una manera distinta.

Siempre pido a mis clientes que traten de enfocar el espacio como una oportunidad de poder ser ellos mismos, de experimentar y atreverse a ser.


Terapia con adolescentes

Entre los 12 y los 19 años, el adolescente vive en una transformación constante en la que aparecen cambios físicos, hormonales, aumento de la energía libidinal, nuevas formas de relación, etc. Todo ello sumado a un aumentando de la capacidad de reflexión y nuevas inquietudes, hace que entendemos la adolescencia como el momento en el que nos abrimos al mundo, el momento de reconocerse, de probar nuevas experiencias y de encontrar nuestro sitio en la sociedad. La pregunta que corresponde en este periodo es quién seré yo en este mundo?

Es una etapa en la que se vive una crisis de crecimiento, ya que sumado a todos los cambios, hay una mirada hacia el pasado, a la infancia, un duelo de lo que se ha vivido y se va terminando; y a la vez,  hay una incertidumbre de como será el futuro, cómo seré de mayor.

Para abrirse al mundo, el adolescente necesita diferenciarse de los padres, tener su propia independencia, su propio criterio, sus propios valores. Todo lo que el adolescente va adquiriendo y probando por sí mismo, lo pone a prueba a través del grupo de iguales, los amigos, compañeros de la escuela. Se produce un tipo de socialización diferente a lo vivido hasta el momento, el adolescente pone de su propia cosecha, permite probar(se) y a la vez espera el feedback de los de su edad, que pasan a ser la principal fuente de influencia, incluso por encima de su familia.

Además, es una etapa de la vida donde todas aquellas  necesidades básicas no satisfechas, vuelven a emerger de una forma más intensa e incluso conflictiva a nivel familiar. Es una oportunidad para ser revisadas y tratar aquellos aspectos que no han podido ser atendidos de una manera más satisfactoria.

Así pues, cuando acompaño terapéuticamente a un adolescente, mi mirada está puesta entre lo vivido (la primera infancia) y lo que le queda por vivir (cómo seré en la vida adulta). Aunque lo que tiene mayor importancia es como está en el presente, ayudarlo a tomar consciencia   de como se siente y a obtener nuevos recursos para gestionar de una manera más saludable lo que le es dificultoso, ya sea la relación con los iguales, la familia, el control de impulsos o cualquier tipo de dificultad relacionada con esta etapa.

Mi tarea del terapeuta es la de acompañarlo a explorar, conocer y comprender cómo construye y cómo se vive en el mundo. Para lograrlo acompañamos al adolescente desde una escucha cercana, juvenil y creativa, ocupando un lugar de semejante. Las técnicas gestálticas y sistémicas forman parte de nuestro lenguaje de trabajo y el cuerpo sigue siendo relevante así como la expresión artística y plástica.

En esta terapia los padres también participan pero desde un lugar que preserva el espacio del adolescente.  A menudo necesitan nuevos recursos, están viviendo la pérdida de su hijo pequeño y se enfrentan a nuevos desafíos en este acompañar, por lo tanto, el acompañamiento terapéutico hacia ellos también es necesario y saludable.


Terapia de pareja

Son muchos los motivos que hace que una pareja busque un acompañamiento terapéutico. Ya no solo crisis por infidelidades o celos, también por motivos de falta de comunicación, desgaste de la relación, dinámicas perjudiciales o mejorar el día a día.

La pareja está influenciada por 4 aspectos principales:

  • La dinámica relacional entre los dos. La pareja son más que un simple 1+1. Se crea una nueva dimensión, una nueva personalidad que tiene unos hábitos, una manera de hacer, de tratarse, de organizarse que seguramente es distinta a cómo lo sueles hacer cuando estás solo/a. 
  • La etapa de la pareja: igual que como individuos pasamos por distintas etapas evolutivas con sus respectivas “crisis de crecimiento” ( la niñez, adolescencia, vida adulta, vejez, etc.) la pareja también pasa por sus propias etapas: después del enamoramiento de los primeros meses, la paternidad, el reencuentro de la pareja una vez independizados los hijos, la vejez, segundas relaciones, etc.
  • La individualidad de cada uno: ya sea por el tipo de carácter, las motivaciones personales, el trabajo, el sistema de valores, etc .
  • La historia personal-familiar: antes de conocerse, cada uno de los miembros viene de una historia, de una experiencia de vida, de unas vivencias determinadas y de una familia con unas creencias y dinámicas familiares concretas que nos condicionan en nuestras relación con el otro.

Éste es el esquema de trabajo que utilizo para facilitar una nueva mirada con el fin de que cada uno de los miembros ponga la atención en sí mismo y encontrar soluciones satisfactorias conjuntamente.

Es un espacio en el que se da la oportunidad de expresar y de escuchar sin la pretensión de tener razón o de estar por encima. El querer tener la razón, hace que nos perdamos en la discusión olvidándonos de atender lo que me sucede a mí y a mi pareja.


Terapia Online

Si por motivos geográficos no puedes hacer la terapia presencial, podemos hacerlo a través de Skype, Zoom o Whatsapp. Aunque prefiero verte en persona, la experiencia a lo largo de estos últimos 6 años con este tipo de sesiones me ha demostrado que la terapia también puede ser enriquecedora.

Eso sí, será necesario que tengas una buena conexión y el pago de las sesiones se hace por adelantado a través de transferencia bancaria.

Cuando se trata de sesiones online, propongo hacer una primera entrevista gratuita para conocernos, me expliques cuál es tu situación y valorar cómo podemos hacer la terapia.

A menudo (si es posible) con los clientes que atiendo por internet, nos proponemos alguna visita presencial, de esta manera se facilita el vinculo entre terapeuta y cliente.